PUBLICIDAD.

martes, 8 de noviembre de 2011

Santo Domingo
Como quiera que se le vea, el anuncio de que la primera dama, Margarita Cedeño de Fernández, será la candidata vicepresidencial del PLD, le infunde enorme ánimo a ese partido y aliados, aunque había bastante certeza de que ella sería seleccionada.
Quizá por paradoja, a los opositores del PRD y de la candidatura del ex presidente Hipólito Mejía le vino bien el anuncio, primero porque cesaron las angustias sobre quién sería el competidor del segundo puesto y porque el suceso podría reanimarlos, algo que necesitan.
Al PRD le perjudicó mucho la explosión de triunfalismo que siguió a las publicaciones de las encuestas Gallup-Hoy y Penn and Schoen, que le acordaban al ex presidente Mejía una posición muy adelantada en la preferencia de los electores.
También al PRD le perjudicó en su campaña el disgusto, no resuelto, con el ex aspirante Miguel Vargas Maldonado y la anticipada repartición de puestos rentados por encima de los 500,000 pesos mensuales que golosea un pequeño equipo econo-tecnócrata.
Que el candidato presidencial Danilo Medina fuera presionado por las bases y muchos dirigentes para que llevara de compañera a la Primera Dama podría ser cierto, pero también hubo quienes querían un supuesto balance con alguien de la región del Cibao.
Uno sugerido y al cual al parecer empujaban sectores de la clerecía católica, fue el doctor Francisco Domínguez Brito, ahora ministro de Trabajo, y a quien los obreros de seguro le pusieron mala nota al aumentarle el horario a los empleados del Ministerio sin subir sueldos.
La señora Cedeño de Fernández llegó a la fórmula Danilo-Margarita con un bagaje personal y político que no lo tiene ninguno de los que aspiraron a la presidencial por ese partido y de los que se ofrecieron para la escogencia vicepresidencial.
Con el trabajo que ella ha llevado a cabo al frente del Despacho de la Primera Dama, encontró muchas simpatías entre gente pobre que recibió ayuda material, aliento y compasión, detalles que pesan mucho a la hora de depositar un voto.
Hipólito-Medina
Mejía y el aspirante presidencial Medina participaron el martes de un almuerzo patrocinado por la Asociación de Industrias, durante la cual el político del PLD pareció ser la víctima de una encerrona, sin al parecer contar con la ayuda de sus asesores.
Aunque su presentación fue buena y así lo dijeron diversas encuestas de periódicos y emisoras, el dirigente peledeísta se notó apresurado y con no tanto dominio del escenario.
Quizá no hizo como los concertistas quienes el día de su presentación reposan.
El uso de un experto en dicción y expresión oral parecería mandatario para ayudarle en su carrera por el puesto.
Quizá Medina quería un debate, no la exposición de cada uno de los candidatos.
También habría querido algo que los industriales negaron de antemano: discutir los problemas del pasado. El escenario, en esas circunstancias, favorecía al ex presidente.
Es malo para Mejía que se extienda la impresión de que no está preparado para ir a un debate público con Medina, cuando atesora la experiencia de la Presidencia, su dominio de la agricultura, de la política y, en general de los problemas nacionales. Con todo y los infortunios y ataques de adversarios, el ex presidente Mejía mantiene invariable su carisma y es la tabla de salvación para muchos.
En Estados Unidos ocho aspirantes a la nominación del Partido Republicano ya han celebrado cuatro debates sobre los problemas nacionales y tendrán otro el jueves en Michigan, el último antes de las convenciones previas que inician en el estado de Iowa después de las navidades.
A los dos líderes dominicanos que contenderán por la Presidencia y a sus respectivos vicepresidentes convendría ver por televisión con detenimiento tales encuestas que son organizadas con cuidado, sin preferencia para ninguno, escenarios prefabricados, y con preguntas y respuestas.
Apoyo de FNP
Aunque no ha tenido una considerable votación a lo largo de su participación en las elecciones, el apoyo dado el domingo por el partido Fuerza Nacional Progresista al candidato Medina lo ayuda enormemente.
Ello implicó la renuncia de su propio candidato, Pelegrín Castillo.
Castillo, diputado por la capital e hijo del presidente de la FNP, doctor Marino Vinicio Castillo es, para todas las consideraciones, el legislador mejor estimado y el que ha propuesto algunas de las leyes más pertinentes sobre la problemática dominicana.
Castillo, el padre, activo en la política con los bríos de un joven, ha sido un gladiador en la lucha contra la corrupción, el narcotráfico y el lavado de activos desde cuando algunos lo veían como un fabulador de situaciones que nunca llegarían.
En una elección como la del 2012 que sería una pelea voto a voto, la suma de cualquier grupo social más o menos influyente importa, lo que se aplica igualmente al ex presidente Mejía, quien se levanta a las 4:30 de la mañana para recibir a partidarios y amigos.
Mejía, por su lado, al parecer tiene que hacer grandes cosas, como reunirse con el presidente del PRD, Vargas Maldonado y despejar la nebulosa de su alejamiento.
En eso le lleva ventaja el PLD porque antes de su última presentación y ahora con más fe, el presidente Fernández está obligado a promover la fórmula Danilo-Margarita.

No hay comentarios:

Publicar un comentario