PUBLICIDAD.

sábado, 5 de noviembre de 2011

MEMORIA CONTRA OLVIDO,,El pueblo “al garete” 3 de Febrero de 2004 .

¿Cuál es la capacidad de aguante de un pueblo que padezca de la intolerancia gubernamental, inestabilidad económica, devaluación acelerada de su moneda, subida en los precios de los combustibles, de los alimentos, de los medicamentos, desprotegido de lo que es la salud, educación y vivienda, sin que de sus entrañas surja un estallido social?
Esa es una pregunta clave que sería prudente que la cúpula gubernamental se plantee, si en algún momento deciden analizar su posición a la luz de las consecuencias sociales pueden arrastrar a la población, toda, en su intento por imponer la repostulación presidencial.
Mientras el partido de gobierno se desangra en su lucha interna, y el primer mandatario de la nación junto al PPH no se deciden a “tirar la toalla” el pueblo, en todas y cada una de sus esferas sociales, padece las consecuencias de la crisis económica que lo arropa.
No obstante este panorama, se puede afirmar que el presidente Hipólito Mejía ha corrido con “suerte” a lo largo de sus tres años de mandato, ya que en todo ese tiempo sólo se le ha realizado una huelga general.
Hace apenas dos meses, el 11 de noviembre del 2003, el pueblo apoyó masivamente el llamado a huelga que hicieran diversas organizaciones sindicales, populares y choferiles para paralizar el país de forma tal que el gobierno iniciara un cambio en su política económica.
Esta huelga tuvo un saldo general de siete muertos, decenas de heridos y cientos de apresados. La huelga contó con el respaldo del sector político, la Iglesia católica, organizaciones populares, estudiantiles y choferiles, así como de miembros del propio partido de gobierno quienes consideraron que los dominicanos tenían derecho a quejarse por la presión que la crisis económica estaba ejerciendo sobre su economía.
Aunque no fue expresado abiertamente, el gobierno abrigó los temores de que se desencadenara en un estallido social. Este hecho quedó demostrado por la actitud de las autoridades de enviar a la calle a los militares fuertemente armados días antes del 11 de noviembre, cuando se realizaron los famosos “Operativos Centella” para desarmar a la población, así como a lo largo de la huelga.
Conclusión final de esa huelga: el pueblo dijo al gobierno ¡basta ya! Sin embargo, este reclamo generalizado pidiendo un cambio de rumbo cayó en oídos sordos. Simplemente, desde esa fecha a la actualidad, la crisis se ha agudizado todavía más.
Muy pocos se sorprenden al escuchar las noticias sobre la escasez y aumento en los precios de los combustibles, el alza del dólar, el aumento en los precios del arroz, las carnes o los medicamentos, los cuales siguen atacando el bolsillo de todos los miembros de la sociedad, y en especial, de aquellos que no tienen a su alcance la solución de los problemas que les aquejan: los pobres.
A esto hay que agregar las protestas por parte de los médicos y los maestros del sector público que mes tras mes reciben sus sueldos atrasados. En tanto, la crisis en los hospitales públicos, ocasionada por la falta de recursos económicos, llevó a que el secretario de Estado de Salud Pública, doctor José Rodríguez Soldevila, amenazara a principios de enero con abandonar el cargo.
Asimismo, los médicos de la Unidad de Quemados del hospital Luis Eduardo Aybar se vieron obligados a entregar dicha unidad a las autoridades debido a que el retraso de tres meses de las subvenciones que recibe provocó una carencia total de material gastable. Los hospitales a nivel nacional también padecieron de la falta de recursos por atrasos de tres y cuatro subvenciones.
¿A quiénes afecta esta situación?, pues principalmente al sector de la población que no tiene recursos económicos para ingresar a un centro de salud privado. En cuanto al sector educación, los directivos de la Asociación Dominicana de Profesores se sentaron recientemente en la mesa del “diálogo” con las autoridades de la Secretaría de Educación a quienes le otorgaron un plazo para cumplir con sus demandas, de lo contrario abandonarán las aulas. Es decir, si el gobierno vuelve a incumplir los acuerdos, sencillamente se quedan sin recibir docencia los centenares de niños procedentes de hogares pobres.
Y al final, como si el tiempo no hubiese transcurrido, el país retorna a la misma situación del mes de noviembre: un llamado a huelga general hecho por la Coordinadora para la Unidad y la Lucha para los días 28 y 29.
La única diferencia entre esta huelga y la del pasado 11 de noviembre, es que esta última tuvo una duración de 24 horas y la presente es de 48, los reclamos siguen siendo los mismos, ya que exigen un cambio en la política económica del gobierno, protestan por los altos precios de los alimentos, los combustibles y la tarifa energética.

Por Julissa Lorenzo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario