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sábado, 21 de enero de 2012

Leonel y la realimentación compensadora.

“Uno se acuesta y cuando se levanta al día siguiente se encuentra con una serie de problemas que no existían el día anterior”. Así se expresó Leonel Fernández en un evento celebrado en Funglode en Marzo del 2009, en que un conferencista internacional abordó el tema de los desafíos de las economías de los países de Centro América y el Caribe ante los embates de la crisis económica mundial.

O sea que de acuerdo con las expresiones del presidente Fernández, la misión principal de un Jefe de Estado, es buscar las vías para solucionar problemas. En la medida en que el tiempo avanza los gobernantes se agotan, puesto que el esfuerzo que tienen que hacer cada día es inmenso.
Por eso, muchos son los líderes cuya personalidad termina transformada desde el ejercicio del poder. Llegan siendo una persona y terminan siendo otra. Asumen llenos de energías y entusiasmo y terminan deprimidos y agotados, en muchos casos impotentes, perdidos y carentes de respuestas.
Por qué unos sucumben en el proceso y otros se hacen más agiles y diestros, aunque no puedan solucionar los problemas, porque no tengan a su alcance las alternativas para satisfacer las demandas.
En la República Dominicana sobran los ejemplos de liderazgos que arribaron al poder llenos de energías, optimismo, entusiasmo y estados de ánimos positivos y terminaron muy mal. Inclusive hay un partido –el PRD- que produjo tres gobiernos a partir de 1978, y todos encajan en ese perfil. Los presidentes Antonio Guzmán, Salvador Jorge Blanco e Hipólito Mejía fueron consumidos por el poder.
En el caso de Leonel Fernández ha sido diferente, y el resultado tiene que ver con el uso eficaz de la inteligencia emocional, con su pensamiento sistémico, pero sobre todo, con el entendimiento de que ningún gobernante termina con los problemas, es todo lo contrario, los problemas pueden terminar con la carrera y la vida del liderazgo, si este no aborda la función bajo el marco de una disciplina.   
Comparto con Peter Senge el enfoque que hace en su formidable obra titulada: La Quinta Disciplina –El arte y la práctica de la organización abierta al aprendizaje- de que ante el estrés social y las complejidades de este mundo globalizado, sólo triunfarán y lograrán imponerse las organizaciones inteligentes orientadas por líderes inteligentes.
Los líderes que asumen la misión de gobernar las naciones para salir a flote requieren de un pensamiento sistémico, pero aún teniendo el pensamiento sistémico, pueden terminar siendo carcomidos por el estrés y las preocupaciones, sino son capaces de someterse a una férrea disciplina de control de las emociones. Mientras más problemas se resuelven más problemas surgen; mientras más demandas son satisfechas más demandas surgen; mientras más se trabaja más trabajo queda pendiente.
Esa es la dinámica, la de nunca acabar. Senge (2010, p.78) define esta realidad como “realimentación compensadora”. 
El prestigioso académico aduce que “hay realimentación compensadora cuando las intervenciones bien intencionadas provocan respuestas del sistema que compensan los frutos de la intervención.
Todos conocemos la sensación de enfrentar la realimentación compensadora: cuando más presionamos, más presiona el sistema; cuando más esfuerzo realizamos para mejorar las cosas, más esfuerzo se requiere.”  El 1 de septiembre del 2011, el presidente Leonel Fernández inauguró un acueducto en Santiago Rodriguez. 
Esa obra que venía siendo demandada durante muchos años les resolvió el problema de agua potable a diversas comunidades de la provincia. Al día siguiente de la inauguración, los productores del programa Tele matutino de Tele sistema, Ramón Núñez Ramírez y Jacqueline Morel, comentaban la noticia. El ingeniero Núñez Ramírez dijo: éste gobierno ha dotado del servicio de aguas potables a una cantidad importante de comunidades.
Entonces Jacqueline respondió: pero yo no entiendo cómo es posible entonces que exista un porcentaje importante de las comunidades que carezcan del suministro de agua potable. 
Entonces Núñez Ramírez le respondió: “Lo que sucede es que los acueductos se deterioran, cada cierto tiempo hay que construirlo de nuevo, y además la población crece. Por tanto, los gobiernos siempre estarán inaugurando acueductos y siempre harán faltas acueductos.”
Ese es un ejemplo de realimentación compensadora. Mientras más obras construyen los gobiernos más obras hacen falta, porque inclusive la construcción de una obra genera un impacto y crea necesidades de otras obras relacionadas.
La realimentación compensadora puede inclusive atrapar a los liderazgos emprendedores, dinámicos y eficaces. Joaquín Balaguer desde asumió las riendas de la Nación en 1966 puso en marcha un ambicioso programa de construcción de obras que mantuvo hasta su salida del poder en 1978.
Tras su retorno al poder en 1986, a pesar de que recibió una economía en mal estado, de inmediato dio inicio a un ambicioso programa de construcción de obras en toda la geografía nacional. Apoyado en su prestigio y reputación personal les asignaba obras a ingenieros que eran adinerados con el objetivo de que estos comenzaran las obras sin haber recibido un centavo del gobierno. 
En el 1990 como consecuencia del bombardeo de los Estados Unidos en Irak, el precio del petróleo se incrementó a niveles tan altos que el gobierno estaba en una encrucijada. Los niveles de popularidad de Balaguer se cayeron al piso, y de repente no disponía de los recursos para mantenerse inaugurando obras semanas tras semanas. Estaba impedido de mantener el ritmo de construcción que se había impuesto así mismo desde 1966. Balaguer debió maniobrar para mantenerse en el poder hasta que la economía recuperara a la normalidad. 
El presidente Leonel Fernández a partir del 2008, como consecuencia de los efectos de la crisis económica mundial en la economía dominicana, también se vio compelido a desacelerar el ritmo de construcción que traía el gobierno desde el 2004. Balaguer retuvo el poder en el 1990 en medio de una crisis económica similar a la enfrentada por Leonel Fernández en el 2008, en que también retuvo el poder. Ambos liderazgos lograron ganar las elecciones y seguir en el poder, a pesar de las crisis, y esto no fue por magia. Estos liderazgos se mantuvieron por sus destrezas, inteligencias, competencias y sabidurías.
Ellos se mantuvieron en el poder y sus pueblos fueron en definitivas quienes ganaron. El lunes 22 de agosto del 2011 el periódico Hoy publicó un sondeo realizado por la firma Gallup en que el candidato del PRD Hipólito Mejía salió con un 47.9 por ciento de simpatías y el candidato del PLD Danilo Medina con un 33.4 por ciento.
El martes 23 el historiador, economista y experto en el manejo de encuestas, Bernardo Vega fue entrevistado en un programa de televisión, y al final de la entrevista, el reputado intelectual expresó: Esos porcentajes pudieran cambiar significativamente a partir de Enero del 2012, debido a que el Gobierno recibirá una cantidad importante de recursos económicos como resultado del pacto con el FMI, los cuales invertirá en construcción de obras en la campaña electoral. 
O sea que la pérdida de simpatías que experimentaron, tanto el PLD como el presidente Leonel Fernández, en ese momento, se debió en gran medida a la realimentación compensadora. El gobierno debido al impacto de la crisis económica mundial en la economía dominicana  mermó su presencia y radio de acción en todas las esferas de la sociedad. En el momento en que volvió a disponer de recursos para responder a las demandas de las comunidades y dar inicios a las obras prioritarias, volvió el encariñamiento y eso automáticamente se tradujo en incremento de popularidad del presidente, del PLD y de su candidato Danilo Medina.
Por tanto, en diciembre del 2012, el escenario electoral era totalmente distinto al de agosto, y el candidato Danilo Medina que además había sido reforzado por la candidatura vicepresidencial de Margarita se colocó en una cómoda ventaja sobre el candidato del PRD, Hipólito Mejía, y además, el PLD como partido volvió a colocarse por encima del PRD. 
Este comportamiento del electorado manda también una importante lección, y es que cuando se está en el poder, las simpatías están directamente relacionadas con el desempeño, con las ejecutorias.  O sea que la mejoría de la eficiencia del gobierno y el incremento de la realización de obras, tiene una relación directamente proporcionar con el incremento de la popularidad de la candidatura presidencial y con el partido oficial.  
La teoría de la realimentación compensadora me hace traer a colación el pensamiento de Andy Warho:” Siempre dicen que el tiempo cambia las cosas, pero en realidad tú mismo tienes que cambiarlas.” El presidente Leonel Fernández comparte plenamente este punto de vista. 
 Autor: Belarminio Ramírez Morillo.

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